
¿Cómo saber si tu restaurante es rentable?
Se tiene la idea general de que en un restaurante se “hace mucho dinero”. Es cierto y es mentira. El negocio de los restaurantes es uno de los negocios más…

Se tiene la idea general de que en un restaurante se “hace mucho dinero”. Es cierto y es mentira. El negocio de los restaurantes es uno de los negocios más…
La consultoría en las medianas y grandes empresas se considera una verdadera necesidad y una gran fortaleza. Cada vez más empresas familiares consultan con expertos para asegurar el éxito…
En los negocios, como en la vida, enfrentamos los fracasos de manera diferente. Puede que los ignoremos para no sentirnos mal con nosotros mismos. No nos gusta aceptar que cometimos un error. Otras veces, culpamos a otros. Yo pienso que esa es la peor manera.
En los negocios el fracaso debe verse como una oportunidad para aprender.
Cuando tienes una idea en tu mente, como empresario, la piensas, la analizas, le das vueltas. Luego la conviertes en un proyecto y finalmente es una decisión. Se puede tratar de la compra de una maquinaria más moderna, un nuevo producto, algún cambio radical en la organización de la empresa, nuevos mercados que ahora quieres atacar, o quizás un cambio importante en el giro de negocio.
Como empresario te encuentras en la búsqueda de oportunidades para un mayor crecimiento de tus negocios. Sabes que el verdadero crecimiento es el crecimiento de las ganancias (+)
Parar lograrlo sabes que requieres “recursos” que generen valor.
Esos recursos pueden ser mejores productos, mejores ubicaciones, maquinaria más eficiente, instalaciones óptimas, clientes más rentables, proveedores que se conviertan en aliados estratégicos, un equipo de trabajo más efectivo y competente.
Normalmente las empresas cuando se les habla de tener asesor pierden el interés porque piensan en gasto y no en inversión. Entonces ¿Cuándo contratar a un asesor? ¿En tiempos de…
“Federico estaba desesperado e impotente. Su negocio ya llevaba casi diez años en el mercado, venía haciendo enormes esfuerzos por mantener la calidad de sus productos y satisfacer a sus clientes; pero las ganancias no aumentaban, la empresa enfrentaba enormes deudas con los bancos y, mes tras mes, atrasos con los proveedores, poco capital para tener los inventarios suficientes y un estrés constante para administrar el flujo de caja. Lo peor de todo, es que esto no era una crisis transitoria, venía siendo la tónica del negocio desde siempre. Ya estaba harto de vivir así. Se preguntaba: ¿Cuál es mi problema? ¿Debo vender mi empresa? ¿Mi familia, debe seguir conmigo acá en el negocio o algunos deberían irse?”